GARABATOS ENREDADOS
EL AGUEDAL DEL POETA
A orillas de un largo y estrecho camino
se extiende un aguedal como florero de colores
cultivado por un apasionado poeta,
a pesar de las adversidades
de los hombres de barro.
La flor germina a pesar que el viento
estropea las tardes de invierno.
Esta es la flor de amapola
que no quiso crecer
se negó dejar una semilla
y lejos de aquí alzó el vuelo
y no quería aceptar el cariño nuevo
que descubrió a orillas del aguedal;
hoy está danzando
rociando de perfume
todo el florido aguedal.
Cuántas flores con semillas distintas,
se posaron en la tierra fecunda, en la tierra árida,
cuántas rosas sin espinas,
se extraviaron en este aguedal de poesías,
y más poesías.
Cuántas lágrimas regaron,
la sed de inspiración poética
en el aguedal del poeta
que está entre la sombra de un
jardín de eucaliptos.
JARDÍN DE EUCALIPTOS
En este jardín de eucaliptos,
en este pequeño paraíso,
en este mismo lugar
donde me encuentro contigo,
donde el silencio es sólo para los dos,
donde puedo compartir tu alegría.
Aquí te espero
con la esperanza de verte
y trato de alejarme
de este mundo lleno de sinsabores.
Dejo atrás todo
y voy a tu encuentro
a ese pequeño mundo
donde puedo respirar tu aroma,
donde puedo tocar tus manos
y sentir el calor de tu piel.
Jardín de eucaliptos,
de recuerdos tatuados,
de cortezas que hablan,
de citas románticas.
Estoy aquí
esperando tu llegada
tu aparición momentánea,
niña de octubre, sólo de octubre,
milagro fugaz, estación de otoño consumido.
te veré sólo una estación.

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